Una de las mejores películas que se han hecho nunca sobre el cine dentro del cine, ganadora incluso de un oscar a la mejor película extranjera en 1973, y que sin embargo no ha sido editada todavía en DVD.

Esta película crea afición. El frenético ritmo empleado por Truffaut consigue sumergir al espectador en la vorágine que supone el rodaje de una película.

Los sentimientos y amoríos de actores y técnicos, la falta de profesionalidad de actrices consagradas y prácticamente en el ocaso (una buena interpretación de Valentina Cortese), la clase, que no se pierde nunca, de los grandes galanes (Jean Pierre Aumont), la inmadurez de los actores que se creen el ombligo del mundo (Jean Pierre Leaud en su línea de medio loco) y, por encima de todos ellos, como director de orquesta de esta caótica sinfonía, el genial Francois Truffaut, en el papel de director de la película.

Francois Truffaut me parece bastante mejor director que actor. Siempre me ha resultado inexpresivo y con un punto de exageración, pero una de las escenas que protagoniza se quedó grabada como a fuego en mi memoria: mientras está con el productor de la película en su despacho y escuchando por teléfono una romántica pieza que formará parte de la banda sonora de la película, abre un paquete de libros. Los pasa uno a uno, y los títulos que podemos ver son los siguientes, en este orden: Buñuel, Dreyer, Lubitsch, Bergman, Godard, Hitchcock, Rosellini, Howard Hawks y Bresson. Un original homenaje a sus directores, supongo, preferidos.

Como también lo son, sin duda,  las imagenes en blanco y negro que inserta de vez en cuando en sus sueños, en las que se ve a un niño que deambula por la noche con una especie de garrota de madera en la mano. Esa imagen se repite, cada vez con más duración, a lo largo de toda la película. Al final, se revela que el niño es el propio Truffaut, y que la garrota estaba destinada a atraer la pizarra, sobre la que se fijan las fotografías que están proyectando en un cine de barrio, hasta la verja de hierro que cierra el cine, con la sana intención de poder robarlas cómodamente. ¿Que a qué película pertenecían las fotografías?. Nada más y nada menos que a "Ciudadano Kane", para muchos (entre los cuales me incluyo), posiblemente la mejor película de la historia del cine.

Otra gran escena se produce cuando Jacqueline Bisset le explica a su marido, un psiquiatra inglés, que se ha tenido que acostar con el inmaduro  Jean Pierre Leaud para salvar la película. La entereza con la que el marido asume la noticia es digna de elogio.

Francois Truffaut ha dirigido bastantes películas, pero si tengo que destacar alguna más de su extensa filmografía, me quedo sin duda, además de con esta, con "Farenheit 451" y con "Jules et Jim". Ya las comentaré en otro momento.

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